viernes 27 de junio de 2008

Existencialismo, sociedad post-industrial y misoginia

Jean Paul Sartre afirmó en El existencialismo es un humanismo que la acción individual llevaba la carga moral de la humanidad entera.

Pero si verdaderamente la existencia precede a la esencia, el hombre es responsable de lo que es. Así, el primer paso del existencialismo es poner a todo hombre en posesión de lo que es, y asentar sobre él la responsabilidad total de su existencia. Y cuando decimos que el hombre es responsable de sí mismo, no queremos decir que el hombre es responsable de su estricta individualidad, sino que es responsable de todos los hombres. Hay dos sentidos de la palabra subjetivismo, y nuestros adversarios juegan con los dos sentidos. Subjetivismo, por una parte, quiere decir elección del sujeto individual por sí mismo, y por otra, imposibilidad para el hombre de sobrepasar la subjetividad humana. El segundo sentido es el sentido profundo del existencialismo. Cuando decimos que el hombre se elige, entendemos que cada uno de nosotros se elige, pero también queremos decir con esto que, al elegirse, elige a todos los hombres. En efecto, no hay ninguno de nuestros actos que, al crear al hombre que queremos ser, no cree al mismo tiempo una imagen del hombre tal como consideramos que debe ser. Elegir ser esto o aquello es afirmar al mismo tiempo el valor de lo que elegimos, porque nunca podemos elegir mal; lo que elegimos es siempre el bien, y nada puede ser bueno para nosotros sin serlo para todos. Si, por otra parte, la existencia precede a la esencia y nosotros quisiéramos existir al mismo tiempo que modelamos nuestra imagen, esta imagen es valedera para todos y para nuestra época entera. Así, nuestra responsabilidad es mucho mayor de lo que podríamos suponer, porque compromete a la humanidad entera.

No hay que olvidar que Sartre escribe dentro del marco de una sociedad plenamente industrial; una sociedad de la fabricación en serie y de la estandarización. En ese contexto, fabricar un auto -por ejemplo- supone fabricar el auto ideal y del mismo modo, elegir cómo se ha de vivir supone elegir por todos los hombres.
Pero nosotros somos hijos de una sociedad post-industrial, una sociedad desmasificada, del marketing de nichos, en la que ya no se escucha rock, sino que se escucha rock clásico, rock experimental, garage rock, glam rock, hard rock, rock instrumental, Krautrock, Punk Rock, Folk Rock, Soft Rock, Blues Rock, Flamenco Rock y vaya a saber qué más...

Hoy en día, el concepto de ideal único está en decadencia y por todos lados aflora la multiplicidad de formas. En este contexto, resulta difícil creer que la elección individual tenga una responsabilidad universal. Sin embargo, existe otra faceta del asunto sobre la cual me gustaría decir algo: la elección de pareja.

La elección de pareja conlleva -en el orden del tiempo- a que uno se arraigue más a su vida o a que se desmorone en los profundo de su ser. Se trata, claro está, de una elección importante. Atendiendo a este hecho, cabe preguntarse qué sucede con la misoginia.

La misoginia no se trata de un desdén directo hacia la mujer; por el contrario, creo que la misoginia, la peligrosa y auténtica misoginia, es la consecuente de la elección de una mujer mala, estúpida, inepta, fea, físicamente decadente, etc...

Es que es necesario entender de una vez por todas que quien elige como compañera a una mujer mala, estúpida, inepta, fea o decadente, está afirmando que esa es la mujer ideal para él, y esto equivale a decir que la mejor mujer es mala, estúpida, inepta, fea o decadente.

En resumen, que la basura de persona que nos acompaña es lo mejor que el "sexo débil" tiene para ofrecer. Lo cual, evidentemente, habla más del tipo de persona que es el hombre que actúa así, que del género femenino, abstracto e inabarcable.

jueves 26 de junio de 2008

Agujeros, revoques, ampliaciones

Yo ya te dije una vez que la vida es un inmueble que nos protege y que es bueno mudarse y recomenzar, cuando la casa se viene abajo y se llena de cucarachas. Pero hoy vamos a hablar de los agujeros...

Cuando uno invita a otra persona a su casa y la convivencia no resulta, y esa persona se marcha... es como si en uestra casa se hiciera un agujero. Un agujero horrible por donde entra el viento, el frío y la lluvia.

Uno puede invitar a otra persona a vivir a su casa. La convivencia puede ser pasable y podemos llegar a zafar del invierno con ese revoque. Pero se va a venir abajo. Tarde o temprano se va a venir abajo y entrará el viento más fuerte que nunca, el frío más gélido que antes y la lluvia inundará toda esperanza. Sí, así de melodramático es hacer mal un revoque.

Recordá cómo sufriste cuando ella, que te dijo que tenías los ojos más bellos que alguna vez había visto y que ante su visión sentía que dar lo mejor de sí, se marchó. Lo quisiste revocar con una rubia insípida y te salió mal.

Después vino ella, que te dijo que rezaba por vos todas las noches y que incluso te pidió perdón porque vos eras ateo. Tu casa ahora era enorme e imponente.
Pero ella se fue, y te dejó un agujero terrible. Más grande que el anterior. Lo quisiste revocar con otra rubia (ceniza) insípida y salió peor aún.

Y ahora viene ella y te dice con la simplicidad bucólica que tanto te gusta, que está todo bien si para vos está bien.

Eso creo yo, es como hacerle una ampliación, flor de ampliación, a tu vivienda.

Cada vez que nos enamoramos nos jugamos nuestro techo; si nos sale bien, vivimos mejor... si nos sale mal nos quedamos con un agujero. Cada vez la apuesta se va haciendo mayor... ¿hasta cuándo?

miércoles 25 de junio de 2008

Sobre la filosofía de la rúa

Nuevamente Jorge Mux se lleva las palmas gracias a la nueva palabra del Exonario, "sofema". Un sofema es:

Expresión o proposición que parece ser muy profunda, pero que en el fondo enuncia una trivialidad.


Los sofemas son, según Jorge, la causa de que mucha gente creo que la filosofía es una actividad de charlatanería, al estilo de un oráculo críptico y -agrego yo- un tanto pedante.

Me recuerda a cuando Machado decía por boca de Juan de Mairena que "los eventos consuetudinarios que acontecen en la rúa" significa lo mismo que "lo que pasa en la calle", o cuando afirma "daréte el dulce fruto sazonado del peral en la rama ponderosa" a lo que su interlocutor responde "¿Quieres decir que me darás una pera?"

Sin duda que se trata de una suerte de viveza criolla cuyo autor ni siquiera llega a matipunga, como quien repite una y otra vez "Deus ex machina" para significar "inesperadamente".

¿Qué otros casos de sofemas se les ocurren?

Aclaración para Demian: a no confundirse y prestar atención. Que no es lo mismo repetir una y otra vez Deus ex machina, que visitar este bonito blog.

martes 24 de junio de 2008

Espejos, oniria, patinaje

Espejos

Por más solipsista que uno se pueda sentir de vez en cuando, cada dos por tres o cuando llueva, siempre necesitamos al famoso otro para vernos a nosotros mismos, para hacernos o deshacernos, para bien o para mal.

Necesitamos espejos...

Para bien; para hacernos mejores personas, para ser un poco mejores día a día, para aceptar nuestros defectos, para corregirlos o aprender a controlarlos... en fin... para alcanzar y vivir en la felicidad.

Para mal; para deshacernos en todo lo que aborrecemos de nosotros, para eliminar la decadencia, para descubrir nuestras imperfecciones y disolver nuestro ego... en fin... para saber que la felicidadno sólo se alcanza, sino que se debe permanecer en ella.


Oniria

Bueno, te cuento que soñé con vos, espejito que me muestra como quiero ser, al lado del espejo que me muestra como aborrecería ser. Te soñe a vos junto a ella y amigas. Y se me derrumbo el mundo. Quizá porque mi espejo se partió en mil pedazos y eso trae los infames 7 meses de mala suerte de los que recién acabo de escapar.


Patinaje

Yo siempre patino en mis sueños. O hay alguien que patina. Bah, no siempre, pero es algo habitual y sé que simboliza el poder, la belleza, la autosuficiencia, en fin, la libertad. Patinar es viajar sin moverse, sin mover las piernas. Es más bien deslizarse hasta la meta.

Y yo salí patinando o deslizándome a buscarte, a toda velocidad.

No salí a partir el otro espejo. No. En esa parte del sueño ya ni existía.


Y es que a mí me importás vos, y no todo lo otro, lo otro es exactamente lo otro, lo que no es mío. Y vos sí sos mía, porque en tu espejo veo mi reflejo... el reflejo de lo que soy y de lo que quiero ser.

lunes 23 de junio de 2008

Recíproco

¿Me observás? Sí. Me observás. ¿Que cómo lo sé? Fácil. Yo también te observo.

¿Me observás? Sí. Me observás. Pero no es lo único que hacés. No. Además me juzgás. Me juzgás. Me observás para juzgarme.

¿Que cómo lo sé? Fácil. Yo también te observo. Yo también te juzgo. Es más. Te observo para juzgarte.

¿No te gusta que te observen? ¿No te gusta que te juzguen? ¿Entonces para qué observás y juzgás? Esperá. No me digas. Yo sé por qué.

Vos me observás y me juzgás y pensás que te vas a salir con la tuya. No te das cuenta que cuando me observás y me juzgás, yo puedo observarte y juzgarte. En realidad yo puedo observarte y juzgarte cuando quiera... pero no lo hago.

Yo te observo y te juzgo porque vos me observás y me juzgás. No es que me importe mucho. Tampoco es que me dé lo mismo. Se trata más bien de que siento tus ojos clavados debajo de mi nuca y siento un murmullo supraliminal en el que por momentos se escucha mi nombre.

Entonces me doy la vuelta y te observo. Y observo cómo me observás y cómo me juzgás. Y te juzgo. Entonces, vos observás cómo te observo y cómo te juzgo.

¿No te gusta que te observen? ¿No te gusta que te juzguen? ¿Entonces para qué observás y juzgás? ¿No te das cuenta que si me observás yo te puedo observar a los ojos y que así, no podés eludir mis juicios? Observar y juzgar son actividades que se prestan a la reciprocidad mucho más a menudo de lo que nos gustaría...

Dejáme al menos que te dé un consejo. Probá caminar un día sin observar a nadie. Andá sin pensamientos y con la vista al horizonte; o mejor aún: con la vista entre 15º y 30º sobre el horizonte.

Vas a ver que no vas a observar como nadie te juzga.

viernes 20 de junio de 2008

Deshumanizar

Debo confesar que la gente mala, bah... la gente de débil moral me apenan mucho.

A veces creo que hay que comprenderlos tal como son, es decir, en su debilidad. Comprender que son así porque no pueden ser de otra forma, puesto que no tienen la fuerza para cambiar.

Pero claro, en ese caso, lo único que estamos haciendo es legitimar su debilidad al negarles la posibilidad de ser de otra manera.

Realmente no creo que exista algo así como el Libre Albedrío o la libertad de la voluntad. Tampoco creo que exista el amor, la amistad y varias cosas más...

Ahora bien, si uno no actúa como si existiesen, jamás van a existir. Si uno actúa como sí existiesen... pareciera que ahí sí existieran.

El gesto de amistad se devuelve. La mirada del enamorado emboba al objeto de su amor. La elección tomada desde la autoconsciencia de la libertad parece inaugurar la libertad.

En fin, si uno no actúa como si la vida fuera buena, bueno, está perdido. Y volviendo al tema de estas personitas, jamás de los jamases hay que perdonar ni aceptar su debilidad. Quitarles el deber moral de ser mejores personas es el paso final para que sean la inmundicia inhumana como la que actúan.

jueves 19 de junio de 2008

Gente mala

Hay algo en lo que no estoy de acuerdo con Ud., Srta. Regina Coralis, y ese algo es la gente mala. Realmente creo que la gente mala no existe. O, dicho de otra forma; la gente mala, no es mala, sino débil. Pues, ¿en qué consiste tal debilidad que parece ser maldad?

Yo creo que el verdadero malvado debe hacer su gesta una religión y del mal su bandera. La gente mala jamás actúa así. No conozco un hombre o mujer que se crea malvado y lo acepte. Y no es que caiga en el ingenuo intelectualismo moral de Platón o Sócrates: no creo que "el malo es malo porque no conoce el bien". Lo que realmente creo es que -como corrige Aristóteles- para ser bueno, para escapar del mal (que muchas veces puede ser un default) es necesario algo más que saber qué es el bien.

Ese algo es fuerza, fuerza moral.

El malo, no es malo; es débil. No puede ser bueno, es demasiada carga para él. Porque, admitamos que no es tan fácil ser bueno. Es necesario reconocer los propios errores, las virtudes del prójimo -entre los cuales muchas veces se encuentra el rival-, y tener constancia. La constancia, requiere fuerza, mucha fuerza, fuerza moral.

La cuestión es que la debilidad moral es insoportable. Saber que uno no puede ser bueno. Bueno o feliz, porque claro, son más o menos lo mismo... Entonces, el débil, la juega de malvado. Porque el malvado es por definición fuerte, es el que se lleva puesto el mundo.

Es muy fácil jugar al malvado. Basta con ponerse una máscara. Una máscara por cada defecto.

Hacé la prueba: fijáte en esa personita, fijáte cada uno de sus defectos morales. Fijáte detrás de cada uno de esos defectos y vas a encontrar un debilidad.

¿Qué opináis?

miércoles 18 de junio de 2008

Disclaimer

Yo, acá, escribo lo que quiero.

Muchas veces me salta algún comentario facho, el humor negro, alguna acotación nerd, una frasecita medio cursi; o me contradigo, o no me contradigo, o digo que a veces no me contradigo y me contradigo o me contradigo a propósito, o invento, o cambio los nombres, u cualquier otra cosa que ahora no se me ocurre.

Y es que éste es mi blog y yo, acá, escribo lo que quiero.

Para bien o para mal, la estructura de los medios de comunicación posibilitan hoy en día que todos ("todos" siempre quiere decir simplemente "muchos" o "algunos") puedan expresarse con relativa libertad. No voy a juzgar aquí y ahora si esto está bien o está mal. Sólo lo recuerdo (creo que todos ya lo sabíamos) por las dudas.

También te recuerdo que mi mail es iota@ukhronia.com.ar por si te querés contactar conmigo por algo.

martes 17 de junio de 2008

Trobador

El domingo fuimos con Matute "YHVH" Demián a The Cavern al recital del gran trobador del pueblo, el Dr. Zambayonny. De más está decir que el espectáculo fue excelente y que realmente lo disfrutamos.

Si bien sé que todo todo todo no se puede tener, sé también que el gran esfuerzo que Zamba ha puesto con la pluma, con la guitarra y con la voz, se ha capitalizado en una letras impresionantes (como las de El equilibrio del mundo) y en una audiencia fiel y alegre.

La primera vez que escuché a Zamba me sorprendió el voltaje de las letras, sus rimas y el juego mutuo entre lo absurdo y lo vivencial. Su poesía ha evolucionado -creo yo- desde esa forma primera, primegenia y un tanto "en bruto"; se ha refinado para llegar a ser una suerte de autobiografía de lo colectivo y una denuncia de lo que todos sabemos pero nadie dice.

Y claro, este Jueves, de vuelta a ver a Zamba en Caetano Bar en La Plata.

¡Gracias Zamba!

viernes 13 de junio de 2008

Game Over Blogger!


...como algunos bloggers cuando les baja la audiencia...